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lunes, 6 de octubre de 2008

.: TEN PENSAMIENTOS DE PERFECCIÓN

.: TEN PENSAMIENTOS DE PERFECCIÓN

Ten pensamientos de perfección. La enfermedad no puede existir en un cuerpo que tiene pensamientos armoniosos. Sé consciente de que sólo hay perfección, y cuando observas la perfección has de invocarla en tí. Los pensamientos imperfectos son la causa de todos los males de la humanidad, incluida la enfermedad, la pobreza y la infelicidad. Cuando tenemos pensamientos negativos nos estamos privando de la herencia que nos pertenece por derecho propio.

Manifiesta y proponte: «Tengo pensamientos perfectos. Sólo veo perfección. Soy perfección».
Eliminé todo ápice de rigidez y falta de agilidad de mi cuerpo. Me enfoqué en ver mi cuerpo tan flexible y perfecto como el de una niña y la rigidez y el dolor articular desaparecieron.

Puedes comprobar que las creencias sobre el envejecimiento están en nuestra mente. La ciencia explica que nuestro cuerpo se regenera por completo en muy poco tiempo. El envejecimiento es el pensamiento limitado, de modo que libera esos pensamientos de tu conciencia y piensa que tu cuerpo sólo tiene unos meses, por más cumpleaños que hayas tachado en tu calendario. En tu próximo cumpleaños hazte un favor y ¡celébralo como si fuera el primero! No cubras tu cuerpo con sesenta velas, a menos que desees invocar eso. Por desgracia, la sociedad occidental tiene una fijación con la edad, aunque en realidad ésta no existe.

Puedes pensar tu camino hacia un estado de salud perfecto, el cuerpo perfecto, el peso perfecto y la juventud eterna. Puedes hacer que se manifieste, pensando coherentemente en la perfección.

BOB PROCTOR
Si padeces una enfermedad, te estás enfocando en ella y le hablas a la gente de la misma, vas a crear más enfermedad en tus células. Visualízate viviendo en un cuerpo perfectamente sano. Haz que el médico cuide de tu enfermedad.

Las personas que padecen una enfermedad suelen hablar de ella todo el tiempo. Eso es porque piensan en ella continuamente y verbalizan sus pensamientos. Si te encuentras un poco mal, no hables de ello, a menos que quieras más. Sé consciente de que tu pensamiento ha sido el responsable de ese estado y repite todas las veces que puedas «Me siento de maravilla. Me siento muy bien», y realmente siéntelo así. Si no te encuentras muy bien y alguien te pregunta ¿qué tal estás?, agradece que esa persona te haya recordado tus pensamientos de sentirte bien. Habla sólo de lo que quieres.

No puedes enfermar a menos que creas que puedes, y pensar eso supone invitar con tu pensamiento a que así sea. También estás invitando a la enfermedad cuando escuchas a otras personas hablar de enfermedades. Al escucharlas estás prestando toda tu atención a la enfermedad, y cuando prestas toda tu atención a algo, lo estás invocando. Y sin duda no estás ayudando a esas personas. Estás dando energía a su enfermedad. Si realmente quieres ayudarlas, cambia de conversación y habla de cosas buenas, si puedes, si no márchate. Cuando te vayas dedica tus poderosos pensamientos y sentimientos a ver a esa persona en buen estado y luego déjalo ir.

LISA NICHOLS
Digamos que hay dos personas, ambas tienen la misma enfermedad, pero una elige enfocarse en ser feliz. Elige vivir en la posibilidad y la esperanza, enfocarse en todas
las razones por las que debería sentirse feliz y agradecida. Luego tienes a la otra. El mismo diagnóstico, pero ésta elige enfocarse en la enfermedad, el dolor y en el «¡Vaya me ha tocado a mí!».

BOB DOYLE
Cuando las personas están totalmente enfocadas en lo que está mal y en sus síntomas, los perpetúan. La sanación no se producirá hasta que cambien su enfoque, de estar enfermas a estar bien. Eso se debe a la ley de la atracción.

«Recordemos, siempre que podamos, que todo pensamiento desagradable, supone literalmente, poner algo malo en el cuerpo».
Prentice Mulford

DR. JOHN HAGELIN
Pensamientos más felices conducen a una bioquímica más feliz. A un cuerpo más feliz y saludable. Está demostrado que los pensamientos negativos y el estrés perjudican seriamente al cuerpo y al funcionamiento del cerebro, porque nuestros pensamientos y emociones están continuamente reconstruyendo, reorganizando y recreando nuestro cuerpo.

No importa lo que hayas manifestado respecto a tu cuerpo, puedes cambiarlo, interior y exteriormente. Empieza a tener pensamientos felices y empieza a ser feliz. La felicidad es un sentimiento de estado del ser. Tienes el dedo en la tecla de «sentirte feliz». Apriétala ahora y mantenla apretada con firmeza, pase lo que pase a tu alrededor.

DR. BEN JOHNSON
Elimina el estrés psicológico del cuerpo y éste hará aquello para lo que ha sido diseñado. Curarse.

No has de luchar para vencer una enfermedad. El sencillo proceso de dejar ir los pensamientos negativos permitirá que emerja tu estado de salud natural. Y tu cuerpo se curará a sí mismo.

MICHAEL BERNARD BECKWITH
He visto cómo se regeneraban riñones. He visto cánceres disolverse. He visto personas que han mejorado su visión o que incluso han vuelto a ver.

Antes de descubrir El Secreto hacía tres años que llevaba gafas para leer. Una noche, mientras leía sobre los orígenes de El Secreto en siglos anteriores, me di cuenta de que hacía el gesto de alcanzar mis gafas para ver lo que estaba leyendo. De pronto me detuve. Darme cuenta de lo que había hecho fue como si me hubiera alcanzado un rayo.

Había oído el mensaje de la sociedad de que la visión de cerca disminuye con la edad. Había visto a la gente estirar los brazos para poder leer algo. Yo había prestado mi atención a esa disminución de la vista propia de la edad y la había hecho. Sabía que lo que había provocado con mis pensamientos podía cambiarlo, así que inmediatamente me imagine viendo con toda claridad, como cuando tenía veintiún años. Me vi en restaurantes oscuros, en aviones y en mi ordenador leyendo claramente y sin esfuerzo. Repetí muchas veces: «Puedo ver con claridad. Puedo ver con claridad». Tuve sentimientos de gratitud y entusiasmo por tener una visión clara. A los tres días volvía a ver correctamente y ya no me he vuelto a poner las gafas para leer. Veo con toda claridad.

Cuando le conté al doctor Ben Johnson, uno de los maestros de El Secreto, lo que había hecho, me dijo: «¿Te has dado cuenta de lo que les ha tenido que suceder a tus ojos para que pudieras conseguir eso en tres días?» «No, y doy gracias a Dios por no saberlo, ¡así ese pensamiento no ha podido infiltrarse en mi cabeza! Sólo sé que lo he hecho y que lo he podido hacer rápido», respondí. (A veces es mejor no tener tanta información).

El doctor Johnson consiguió eliminar una enfermedad «incurable» de su cuerpo, así que la restauración de mi visión me parecía una banalidad en comparación con el milagro de su propia historia. De hecho, esperaba recuperar la vista de la noche a la mañana, así que tres días no era ningún milagro para mí. Recuerda que el tiempo y el tamaño no existen en el Universo. Es tan fácil curar un grano como una enfermedad. El proceso es el mismo, la diferencia está en nuestra mente. De modo que si has atraído algún tipo de aflicción redúcela en tu mente al tamaño de un grano, libera todos los pensamientos negativos y luego enfócate en la salud perfecta.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Lucas 11: 9-10)
Que Dios te bendiga
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